2014-12-20
Geoglifos, arte rupestre o señalética de los pueblos originarios
Los geoglifos del norte de Chile inspiran la imaginación humana en medio de la escenografía impresionante del desierto de Atacama.

Los colores del desierto, el cielo azul profundo del cielo o las noches estrelladas, llevan al viajero a percibir los geoglifos que destacan en las laderas, como algo más que solo señales de caravanas milenarias. Algunos se atreven a plantear sus teorías, apostando por un origen extraterrestre o algo más terrenal como construcciones realizadas por viajeros llegados desde el Mediterráneo, China o la Polinesia.
Los geoglifos son un tipo de arte rupestre que consiste en hacer grandes figuras, generalmente sobre terrenos elevados, que permitan apreciarlos a distancia. Se construyen dibujando sobre el suelo para liberar a la superficie, la capa más oscura del terreno. También es común amontonar piedras que siguen la línea del dibujo, para crear el contraste necesario para destacar la figura. Curiosamente esta técnica la vemos en muchos lugares donde habitantes de pequeños poblados han escrito el nombre de su aldea en la ladera más cercana.

Respecto a su antigüedad, está comprobado que se comenzó a erigir geoglifos hace unos 3000 años atrás en el norte de Chile. Transformándose en manifestaciones muy comunes hace unos 1000 años en todo el desierto de Atacama.

El Arqueológo Gonzalo Pimentel, que realizó un estudio en 2008 para National Geographic, determinó que gran parte de los geoglifos fueron realizadas a mediados del siglo XX, en el proceso de sacar áridos de forma artesanal mientras se construían caminos mineros.

Aunque las figuras de grandes dimensiones apostadas junto a las antiguas rutas de caravas prehispánicas, tenían un objetivo de señalizar caminos y puntos de encuentro. Como toda cultura humana, los propósitos no siempre son tan prácticos y conforme los pueblos originarios domesticaban el desierto fueron dotando de arte los geoglifos, incorporando su simbología que representaban su cosmovisión. Adicionalmente este trabajo fue realizado a través de diferentes generaciones que habitaban el desierto.

En definitiva los geoflifos fueron realizados por humanos con vistas a comunicar algo a otros humanos. El problema es que las capas de mensajes se sobreponen durante generaciones y no sabemos que querían comunicar, si es que querían comunicar algo en concreto.

Sin embargo, desde la experiencia contemporánea debemos respetar este legado, estudiarlo y disfrutarlo como un arte legado a través de múltiples generaciones.

 

Chug-Chug

 
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