(Fotomontaje/Edición digital)

2017-11-07
Rubén Stehberg, Jefe de Arqueología del Museo de Historia Natural:
“Hay clases dominantes interesadas en que la gente aprenda unas cosas y no otras”
Generaciones tras generaciones los chilenos nos hemos formado bajo la tesis de que Pedro de Valdivia y sus séquitos fundaron Santiago en el valle del Mapocho en lo que habría sido un territorio despoblado, o en el mejor de los casos, donde un puñado de indígenas sin ningún valor merodeaba sin rumbo.

Sin embargo, como nos señala Rubén Stehberg, pronto a cumplir 43 años como Jefe de Arqueología del Museo de Historia Natural, esta visión está lejos de la realidad y en realidad la Plaza de Armas y la ciudad de Santiago existían mucho antes de la llegada de los conquistadores, en lo que era un asentamiento del Imperio inca, tal como lo ha probado junto a su equipo de trabajo a partir de diversos proyectos de investigación a lo largo de su extensa carrera.

-El hecho de saber hoy que hemos tejido nuestra historia sobre preceptos falsos y saber que Santiago fue construida sobre un asentamiento incaico que fue obviado por el propio Pedro de Valdivia cuando hace sus reportes ante el rey ¿podría ser un punto de partida para entender la relación que mantiene Chile con sus culturas precolombinas?
-Eso es verdad, hay claramente una sobrevaloración tremenda de lo que significa el aporte europeo, omitiéndose o invisibilizándose lo indígena. Lo europeo fue considerado perfecto, trajeron la uva, el vino, pero aquí había excelentes licores también; trajeron el trigo, pero resulta que aquí estaba la quinoa que era mil veces mejor que el trigo.

También aquí se pensó que Pedro de Valdivia tuvo que crear Santiago de la nada. Se sabía que había indígenas, pero eran “tan atrasados” que era inutilizable lo que tenían y eso es una gran mentira, porque cuando llegaron, el Mapocho estaba todo canalizado, había tremendos sistemas de riego y miles de hectáreas incorporadas a la agricultura. Es más, los españoles pudieron comer todo lo que quisieron sin trabajar, y estamos hablando que por más de 100 años prácticamente no se construyó ni una acequia, sino que se usaron todas las que había, que eran de muy buena calidad.

-¿Mintió Pedro de Valdivia?
-Pedro de Valdivia le escribe al rey diciéndole que él tuvo que hacer acequias y crear la ciudad de Santiago. Y hoy se sabe que lo más probable es que cuando llegaron los primeros 156 españoles con sus indios de servicio hayan ocupado edificios que ya estaban construidos en la Plaza de Armas. Lo más probable es que no construyeron nada durante mucho tiempo, si la primera casa que se hace en el centro de Santiago la hizo Pedro de Valdivia como 3 años después de su llegada, y antes ¿dónde vivían?, ¿en carpa? Además, se vinieron por el gran camino del inca, pero hay toda una cosa por invisibilizar lo indígena, no es que Pedro de Valdivia haya mentido, sino que lo omitió.

 


(Vestigios del Pukará del Cerro Chena)

-La historia ha sido contada por hombres y no se ha escuchado a las mujeres.
-Los que llegaron aquí fueron mayoritariamente hombres, ellos se mezclaron con las indígenas y tuvieron hijos, pero la historia de las indígenas quedó silenciada. En el fondo, la historia de las mujeres es la que no se ha contado porque los hombres escribieron los libros de historia. Entonces puede que lo que estemos contando nosotros es la historia que fue omitida de las mujeres. Hay un historiador que murió que me decía que hay muchas historias no contadas, y aquí hay una historia que es la oficial, pero hay otras historias que no se han contado, como la del aporte indígena.

Durante 300 años nuestros antepasados españoles se dedicaron a extirpar idolatrías, lo que significa quitarles la cultura a los indígenas y reemplazarla por la evangelización y la cultura europea. Nuestros antepasados hacían eso y yo hasta ahora no he escuchado nunca que la gente condene eso. Entonces el que calla otorga y de alguna manera, capaz que seamos así a nivel inconsciente, extirpadores de idolatrías.

NO SABES NADA DE LOS INCAS
-¿Y qué papel juega el Estado a través del Ministerio de Educación, en lo que hemos aprendido y lo que no hemos aprendido de la historia?

-Es interesante como el Ministerio de Educación vela porque se enseñen ciertas cosas que salen en los textos de estudios y ninguna otra cosa.

Tengo una anécdota. Un día uno de mis 5 hijos me dice que lo ayude a prepararse porque tiene una prueba sobre los incas. Yo encantado, estudiamos juntos y se sacó nota 4. Llegó a la casa y me dijo “tú no sabes nada de los incas”. ¿Y por qué? Porque en el libro decía que los incas llegaron en 1470 y no en 1400 como le dije yo de acuerdo a nuestras investigaciones, cuando hay vestigios que indican que ya 70 años de lo que se dice oficialmente estaban presentes los incas en el valle del Mapocho. Tenemos fechados con radiocarbono, luminiscencia que indican que ya hay presencia del Tawuantinsuyo anterior a 1471, y esa es la información que le di a mi hijo, pensando en que le iba a servir, y no. Eso es cómo se transmite la verdad oficial y no se permiten otras miradas, y eso es muy malo, es muy malo.

-¿Y cuál es la respuesta frente a este interés porque se transmita siempre la “verdad oficial”, ¿a qué se le teme?
-La respuesta a que nada de esto se pueda cambiar, es política. Hay clases dominantes en los diferentes países, oligarquías, intereses creados para que la gente aprenda unas cosas y no otras. La lista de los padres de la patria que nosotros veneramos, es una lista que creó Claudio Gay, de ahí los sacamos. Un historiador me dijo que varios de ellos no debían estar ahí, pero como los puso Gay quedaron. Así se construyen las cosas y se van poniendo los nombres de las calles, etc.

-¿Cómo impacta en nuestra identidad el hecho de no haber integrado la historia indígena no contada?
-Los chilenos somos mestizos y tenemos dos almas, por un lado nos han enseñado que es muy importante valorar el patrimonio y yo creo que hay una creciente tendencia a valorarlo. De tanto hablar sobre el tema también hay conciencia de que hay que conservar también lo precolombino, lo indígena, pero esa es un alma. La otra alma es la que extirpa idolatrías. Entonces ¿en qué quedamos?. Y ahí quedamos en un ámbito más bien ambiguo, porque no tenemos claridad de cuál de las dos cosas es lo correcto. Y hay un grado de ambigüedad en los chilenos.

-¿Y nuestra alma como chilenos que valora lo indígena, lo precolombino?
-Hay una tendencia a valorar el patrimonio en los últimos 30 años, pero caemos en contradicciones, como que se le pide a las comunidades indígenas que conserven el Camino del Inca que está a lo largo del territorio, se les dice que debe ser conservado por las comunidades aledañas. Entonces, el Estado por un lado lo declara muy importante y lo postula a la lista de patrimonios de la humanidad -de hecho hay varios tramos que ya pertenecen a la lista de los sitios mundiales de la Unesco- pero por otro, la conservación de esos sitios tienen que hacerla los mismos indígenas, esas comunidades pobres, a las que ya les hemos quitado el agua, que están sobreviviendo cómo pueden y más encima ellos son los que deben hacerse cargo de conservarlo.

-¿No es el Estado el encargado de conservar los monumentos históricos?
-Uno ve que el Estado declara cosas, pero a la hora de hacerse cargo no tiene presupuesto, no tiene la gente. Siempre están diciendo ante la opinión pública que es importante conservar el patrimonio, pero no se concreta. No se comprometen, siempre están pensado que otro tiene que hacerse cargo de conservar el patrimonio arqueológico. En general, el encargado es el Estado, pero he visto experiencias muy buenas en Perú, donde por ejemplo hay wuacas importantes o en países donde hay pirámides, donde hay universidades, privadas supongo, que se hacen cargo de su conservación y manejo de los sitios, de sólo uno, pero lo hacen bien. Estamos hablando de tremendos complejos de pirámides, y por supuesto que hay una vertiente turística de por medio, pero funciona bien, ellos hacen los recorridos.

-¿En Chile, cuál es la entidad encargada de velar por la protección de nuestro patrimonio precolombino?
Existe el Consejo de Monumentos Nacionales, la ley dice que ellos tienen que conservar, pero siempre están faltos de recursos y personal. Ahora se creó el nuevo Ministerio de las Artes y las Culturas y yo espero que ya tenga contemplada la solución para este problema, algo van a tener que hacer. Además subieron de rango, en este sentido soy bastante optimista, creo que este nuevo ministerio va a poder enfrentar el manejo y conservación in situ, porque una cosa distinta es la conservación de sitios arqueológicos que están a miles de kilómetros de distancia desde el escritorio.

Ahora, este país está repleto de sitios arqueológicos, aquí durante 15.000 años vivió gente y dejó testimonio por todos lados, por tanto, el Estado jamás podrá hacerse cargo de 50.000 sitios de un momento a otro, pero por lo menos debe empezar por lo más importante. Yo creo que vienen cambios , tengo mucha esperanza que ahora no se va a hacer solo conservación en papel, sino en el lugar donde existen vestigios. Y el Estado lo va a hacer, como debiera ser.

PAPEL DE LOS INVESTIGADORES
-Los investigadores como usted tienen entonces un papel relevante en contar “las otras historias”
-Siento que he sido unos de los arqueólogos en Chile que más ha puesto la cara y noto que a la mayoría de mis colegas no les gusta dar entrevistas a la prensa, las evitan, porque dicen que van a ser tergiversados, ridiculizados. Pero la verdad es que es la manera que tenemos los científicos de llegar y hay que atreverse. Ahora, de que tergiversan las cosas sí. Por ejemplo en relación a lo que hemos postulado de que en la Plaza de Armas hubo un centro administrativo y ceremonial incaico, en los titulares sale: “Descubierta ciudad inca”.

Y sabes que hay una distancia gigantesca entre un pequeño centro administrativo ceremonial y una ciudad. De hecho, aún está en discusión académica si hubo o no ciudades en América. El concepto “ciudad” es europeo y una publicación reciente sobre humanismo en Los Andes postula que aquí no hubo realmente ciudades, por lo que hay que tener mucho cuidado. Otros hablan del Imperio inca y lo asimilan rápidamente al Imperio romano, pero la verdad es que ambos no se parecían casi en nada. Entonces de repente hay un problema con los periodistas al querer impactar a la mayor cantidad de público. Pero mis colegas debieran atreverse más a difundir, hay tremendas investigaciones que no las conoce nadie.

-¿Qué más hacer para que las investigaciones salgan del círculo académico?
La mayoría de los resultados de las investigaciones quedan plasmados en artículos científicos que leen los puros científicos. Lo otro es que hay colegas míos que hablan en difícil, yo creo que hay que utilizar un lenguaje que los demás puedan entender.

-¿Qué otros aspectos influyen en que aún hoy haya una falta de valorización de nuestras culturas precolombinas?
-Mire, llevo 43 años trabajando en investigación y he tenido varias veces financiamiento del gobierno a través del Fondo Nacional de Ciencias y Tecnologías FONDECYT, que antes ese llamaba CONICYT. He tenido financiamiento y hemos podido invertir recursos del Estado en horas hombre, hemos hecho descubrimientos interesantes, por ejemplo a mí me interesan mucho los sitios incas con arquitectura, donde todavía se puedan encontrar algunas pircas.

Entonces a mí me duele, que luego de ese trabajo donde se descubre un sitio arqueológico, en que se ha excavado durante 3 años, se han hecho análisis de laboratorio de los materiales, se han fechado los materiales y se han hecho publicaciones, para que después el sitio quede ahí botado, como si no tuviera ninguna importancia. Eso a mí me duele, encuentro que es como construir un puente y que después ya nadie lo use. Aquí es lo mismo, no se cierra, no se pone un guarda parque para que se dé una vueltecita para cuidar el sitio, nada, todo queda ahí.

-¿Qué pasa en otros países de América Latina?
Respecto a otros países de América Latina, yo veo que se adoptan medidas con respecto a los sitios, aquí siempre se piensa que los turistas dañan los sitios y finalmente no se ponen en valor los sitios. Yo he estado visitando sitios en Perú, Medio Oriente, Australia, en todas partes y siempre hay senderos por donde se puede transitar, veo a centenares de personas y nadie se sale de los senderos. Una vez me salí de uno y un guardia se puso a pitiar, los cien turistas que habían allí me miraron con cara de reproche por estar dañando el patrimonio. Los mismos turistas no lo permiten, ellos respetan los senderos marcados.

También hay pasarelas desde donde los turistas miran los sitios desde arriba y desde donde salen unas fotos espectaculares. De tal manera que no me compro muy fácil el discurso de que el turismo daña los sitios arqueológicos, porque obviamente si el sitio no está cuidado, si no hay sendero ni nada, lo más probable es que pasen por cualquier lado y se suban a las ruinas. Eso pasa, pero es culpa de que nadie está administrando el sitio.

MÁS DE CUATRO DÉCADAS DEDICADAS A LA INVESTIGACIÓN
-Usted está pronto a dejar la jefatura de Arqueología del Museo, donde ha estado por 43 años
-He estado revisando justamente todas mis investigaciones de los últimos 43 años y lo que quiero es que se queden aquí en el Museo de Historia Natural.

He estado revisando sitio por sitio, archivador por archivador. Son 80 archivadores llenos de información y me doy cuenta que para hacer esos famosos artículos científicos que no pueden ser más de 20 páginas, hay mucha información que queda fuera, guardada. Es penoso porque ahí también se pierde información, ojalá que en el futuro alguien haga una tesis y las aproveche. Estoy dejando fotos, hay por ejemplo 100 fotos de un sitio y se publicaron 2.

Creo que sería importante que la información que generan los colegas la entreguen a los museos y universidades, porque toda la información que se generó durante una investigación es tan valiosa como las piezas que se entregan.

No puede ser que cada arqueólogo tenga la información y las fotos en su casa, siendo que, por ejemplo, si me financió FONDECYT y el trabajo fue hecho en el Museo de Historia Natural ¿las fotos que saqué de un sitio arqueológico son mías o del país? Mi visión es que deben entregarse, pero raramente hacen eso los colegas.

Tenemos el ejemplo de Hans Niemeyer, una persona que queremos mucho y que entregó todo poco antes de morir, conservamos sus cuadernos de campo, miles y miles de fotos en blanco y negro, a color, diapositivas, los planos que él hacía cuando había levantamiento topográfico de los sitios, etc. Creamos el Archivo Niemeyer con todo lo que él entregó, pero no todos hacen lo mismo.

-Los medios de comunicación tienen una labor fundamental en contribuir a construir una nueva mirada sobre nuestros pueblos precolombinos?
Si, han sido muy importantes, fundamentales. Estuve participando en un ciclo de programas en el matinal del TVN con muy alto rating, pero ya no me han invitado más, estuvieron un mes dándole con el tema y volvieron finalmente a la farándula.

OPTIMISMO
-Entonces¿cómo podemos reparar para las nuevas generaciones esta visión errada sobre nuestras culturas precolombinas?

-Yo soy optimista, siento que hay un cambio. Estuve la semana pasada con el Director del Museo O’Higginiano de Talca Alejandro Morales, que me regaló unas publicaciones que he estado leyendo, y ellos están valorando lo indígena ahora en la región del Maule. Lo mismo estamos haciendo nosotros en el valle del Mapocho y espero que esto empiece a pasar en distintas partes. Nosotros hemos “cacacareado” bastante con el Mapocho Incaico y a la gente le empieza a sonar, sabe que estamos hablando de lo indígena, está siendo más visible el tema y se ha ido posicionando, para lo cual ha colaborado mucho la prensa.


Rubén Stehberg, Jefe de Arqueología del Museo de Historia Natural

 

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Gabriela Pazos, Periodista.
Proyecto Fondo de Medios 2017 RM. “Valorización social del patrimonio precolombino a través de la educación cívica”. Premagallania.cl. Permitida su reproducción
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