2017-11-10
Chile y su construcción de identidad
¿Conocemos y valoramos nuestro pasado precolombino?
¿Tenemos los chilenos una visión depresiva respecto a nuestro patrimonio precolombino?, ¿cómo es que otros países de la región como Perú, Bolivia o México lucen con orgullo sus vestigios indígenas?, ¿conocemos la historia de nuestros pueblos originarios o hemos optado deliberadamente por adentrarnos en la historia europea en desmedro de la propia?

Estas interrogantes se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en que nuestro país mantiene una relación ambigua con nuestro pasado precolombino, al contrario de otros países de América Latina y Centroamérica.

OPCIÓN POR LO EUROPEO
Buscando respuestas a estas interrogantes, conversamos con distintas miradas expertas en la temática, uno de ellos, Carlos Aldunate, Director del Museo Chileno de Arte Precolombino, concuerda con esta visión un poco sobria de los chilenos frente a nuestro patrimonio precolombino y justamente para revertir esta tendencia, es que hicieron una sala especialmente diseñada para resaltar nuestras culturas existentes previamente a la llegada de los españoles: “las tratamos como si fueran joyas, precisamente para dar un impulso a la apreciación de nuestro patrimonio”, expresa. En el museo están satisfechos con la respuesta que han tenido especialmente por parte de los jóvenes, al apreciar la diversidad e importancia que tiene nuestro pasado precolombino.


Carlos Aldunate. Director del Museo Chileno de Arte Precolombino

Para el director del Museo Precolombino esta falta de apreciación de nuestra cultura indígena es lamentablemente producto de la ignorancia, básicamente porque en los colegios y en los planes de estudio se ha optado por impartir un currículum principalmente europeo, donde los fenicios, egipcios o cartagineses ocupan horas de estudio en la educación básica y media. Reconoce que en estos últimos años algo se ha introducido acerca de los mayas, los incas o los mapuche, pero en general se ignora todo lo nuestro. Asegura que su valorización debe comenzar desde el jardín infantil y no como ocurre hoy día, en que los niños se disfrazan de aymaras o mapuches solo para el acto de fin de año.

Carlos Aldunate afirma que hay unanimidad en distintos sectores políticos en señalar que la calidad de la educación en Chile hace rato que está en crisis, pero desconocer el aporte de las culturas originarias, tiene consecuencias profundas para la construcción de nuestra identidad. “Hay que modificar los currículum derechamente. Enseñar en realidad lo que son las culturas precolombinas de Chile, lo que es muy lindo porque está relacionado con la biodiversidad de nuestro territorio donde ha existido una enorme diversidad de culturas, lo que constituye riqueza, fue riqueza y sigue siendo riqueza”, postula el investigador.

En el Museo Precolombino las visitas de los estudiantes de educación básica y media componen el 50% de los asistentes, quienes no cancelan entrada y pueden acceder a un guía sin costo, pese a que el Museo es una entidad privada. Creen que con esto contribuyen a que las próximas generaciones valoren más la herencia de nuestros pueblos originarios.

REIVINDICACIÓN DE LO INDÍGENA
Por su parte, el Director del Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado, Luis Cornejo, dice que en los países donde el pasado precolombino está mucho más presente obedece a la formación de una cultura que ha reconocido siempre la herencia antigua. Los casos más representativos son Perú, Ecuador y México, donde el común de la gente en la calle, sin mencionar al mundo intelectual, tiene un fuerte arraigo con su historia precolombina. “Acá todos nuestros medios de comunicación y todo lo que nos rodea en general trata de parecer europeo, y ahora norteamericano. Chile ha sido un país con vocación de extranjero”, enfatiza.


Luis Cornejo. Director del Departamento de Antropología de la Universidad A. Hurtado

Rubén Stehberg, Jefe de Arqueología del Museo de Historia Natural, agrega que ha habido una sobrevaloración de lo que significó el aporte europeo, omitiéndose o invisibilizándose al indígena. Lo proveniente de Europa fue considerado perfecto, como el vino, pese a que aquí había excelentes licores, lo mismo pasó con el trigo, desconociendo la existencia de la quinoa, hoy considerado un superalimento por su valor nutricional.

Agrega que a esta falta de valorización de nuestra cultura precolombina, está la creencia errada sostenida por mucho tiempo de que Pedro de Valdivia construyó la ciudad de Santiago en un territorio despoblado donde apenas habitaba un puñado de indígenas “atrasados”. Gracias a distintas investigaciones arqueológicas, como las de Stehberg y su equipo, hoy sabemos que cuando llegaron los primeros conquistadores, el Mapocho estaba canalizado, existían complejos sistemas de riesgo y miles de hectáreas cultivadas. “Es más, los españoles pudieron comer todo lo que quisieron sin trabajar y estamos hablando que por más de 100 años prácticamente no se construyó ni una acequia, sino que se usaron todas las que había, que eran de muy buena calidad”, asevera el Jefe de Arqueología.


Rubén Stehberg. Jefe de Arqueología del Museo de Historia Natural

AVANCES EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS
Los expertos entrevistados concuerdan que en los últimos 30 años ha habido avances en la protección de nuestro pasado, lo que concretamente se manifiesta, entre otros hitos, a través de la creación de la Ley de Monumentos Nacionales (Ley Nº 17.288), la existencia del Consejo de Monumentos Nacionales y el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental que busca mitigar o salvar restos arqueológicos ubicados en las áreas de los proyectos. Gracias a esto último es que se han descubierto restos en la construcción de distintas líneas del metro y recientemente en la ampliación del Hospital Salvador.

Otros hitos que han contribuido a esta valoración reciente de las culturas precolombinas, a diferencia de los años 80, en palabras de Luis Cornejo, son la creación del Museo Precolombino y el entusiasmo que ha habido en torno al tramo del camino del inca ubicado en nuestro territorio.

Cornejo asegura que los medios han contribuido a esta vitrina en los últimos decenios, lo que se ha traducido en un mayor grado de exposición, pero en general las personas comunes siguen desconectadas con parte de su historia y no toman conciencia de que somos un país mestizo, en el cual todos tenemos alguna herencia del mundo precolombino. El profesor coincide en que nuestro interés cultural está dominado por la historia europea colonial y que la historia oficial se ha encargado de esconder e ignorar el acervo cultural, que se quiera o no, está por todos lados.

ROL DEL ESTADO
Stehberg coincide con que hay una tendencia a valorar el patrimonio en las últimas tres décadas, pero que aún nos falta relevar el rol del Estado en su conservación. Por ejemplo, respecto al cuidado y conservación del tramo del camino del inca localizado en nuestro país, dice no estar de acuerdo en traspasarle a las comunidades indígenas la responsabilidad de velar por su cuidado, “es el Estado quien debe mantenerlo y cuidarlo, ya que por un lado Chile lo postula a la lista de patrimonios de la humanidad –de hecho hay varios tramos que ya pertenecen a la lista de los sitios mundiales de la Unesco- y por otro, le endosa a las comunidades indígenas la responsabilidad de su conservación, lo que es bastante injusto, considerando que son comunidades pobres, a las que ya les hemos quitado el agua, que están sobreviviendo cómo pueden y ahora más encima son los responsables de conservar el camino del inca”.
La conclusión del arqueólogo es que es el Estado el responsable de la conservación de los monumentos históricos, a través del Consejo Nacional de Monumentos Nacionales, dependiente del Ministerio de Educación. El organismo cumplió 92 años de vida. Nació luego de un encuentro latinoamericano de defensa del patrimonio, donde las autoridades de nuestro país se percataron de que no existía una institución que resguardara el nuestro. En el año 1970 se da forma a la Ley de Monumentos Nacionales que recoge estos ámbitos de protección.

“Hay experiencias interesantes en otros países, por ejemplo en Perú donde están las wuacas y pirámides a lo largo de la costa, universidades se hacen cargo de su conservación y manejo de los sitios. Estamos hablando de tremendos complejos donde hay una vertiente turística que funciona bien, ellos hacen los recorridos”, recalca Stehberg.

Los investigadores son optimistas en que el nuevo Ministerio de las Artes y las Culturas, recientemente promulgado, tendrá las herramientas necesarias para enfrentar el manejo y conservación in situ, “porque una cosa es la conservación de los sitios arqueológicos que están a miles de kilómetros de distancia desde el escritorio, y otra es estar en terreno”.

La actual Secretaria Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, Ana Paz Cárdenas, expresa que la nueva estructura entrega un soporte que implica un fuerte respaldo a la labor de defensa del patrimonio, y no como hasta ahora que eran un servicio dependiente del Ministerio de Educación, y “aunque su rol es fundamental, su función principal no tiene que ver con el ámbito del patrimonio”. Recalca que es “muy importante y muy anhelado el paso que estamos dando, ya que es un proceso que por fin se concreta luego de 20 años de espera por parte de quienes nos hemos dedicado históricamente al patrimonio”.


Ana Paz Cárdenas. Secretaria Técnica. Consejo de Monumentos Nacionales

Los investigadores también coinciden en que suceden contradicciones en nuestro país, ya que se profundiza la institucionalidad por un lado y por otro se permite la competencia internacional Rally Dakar, por poner un ejemplo, que transita por vestigios arqueológicos de miles de años y donde el Consejo de Monumentos Nacionales no tiene ni voz ni voto. Según informes de daños elaborados por la entidad desde 2009 a 2011 se constató “la destrucción de un total de 283 sitios arqueológicos, equivalente al 58,2 por ciento de los sitios registrados en la línea de base. Es decir, quedaron sin revisión post competencia un total de 293 sitios arqueológicos”. En otros países el Dakar está prohibido.

RICO PASADO PRECOLOMBINO
Lo cierto es que en nuestro país el pasado precolombino está más presente que nunca, eso explicaría que cada vez que se realiza una excavación en Santiago se encuentran restos arqueológicos. Cerca de la Plaza de Armas aparecen pruebas del tiempo incaico, y si uno se aleja un poco se encuentran restos de la cultura Aconcagua por todo el valle. Este pueblo agricultor habría existido en el periodo preincaico, entre el año 1000 y la llegada de los incas en el 1400. También se encuentran restos de las poblaciones más antiguas que son los primeros agricultoras que se reconocen con el nombre de Bato y Llolleo.

En todas las estaciones del metro se han encontrado vestigios de estos pueblos, los que no tuvieron el tipo de desarrollo que se dio en los centros nucleares de la civilización en América como es el Perú, donde se construyeron pirámides y templos. Sin embargo, son pueblos que tienen una historia de cerca de 11.000 años y que tuvieron una forma de vida simple, ligada a la agricultura, generalmente constituidos en grupos familiares y que no formaron naciones ni estados.

Más al sur, en la zona de la Araucanía, encontramos un tipo de desarrollo muy parecido al de Chile central. De hecho, cerca de Puerto Montt hay evidencias de asentamientos más antiguos que todo el poblamiento americano. Se trata de Monteverde con 18.500 años de antigüedad, lo que demuestra que hubo habitantes que llegaron muy tempranamente a la zona sur de Chile. En otros lugares se han encontrado restos con fechas parecidas -aunque no tan antiguas- que obedecen al fin del Pleistoceno y comienzo del actual periodo geológico, hacia el final de la época de los glaciares.

El poblamiento en estos territorios se extendió hasta cerca del año 0 de nuestra era cristiana. Era gente dedicada a la caza y a la recolección, más bien nómade y con un importante desarrollo en la zona costera. Por ejemplo, en el litoral de Concepción hay múltiples evidencias de conchales, constituidos por los restos de los moluscos que se consumían en la época. Aparecen también piezas de redes que se usaban para pescar. Hacia el año 0 surgen los primeros grupos que se asientan y comienza la fabricación de vasijas en cerámica y horticultura a pequeña escala. Más tarde, cercano al año 1000 aparece un grupo mucho más grande y complejo que planta maíz, en lo que se conoce como complejo Vergel y que está bastante bien representado en algunos sitios típicos.

El profesor Cornejo explica que lo que ha pasado es que en el sur ha habido menos investigación porque para los arqueólogos como disciplina es más atractivo trabajar donde hay mayor concentración de restos, razón por la que se han enfocado en el norte de Chile. Es allí donde las sociedades que vivieron en el pasado están mejor representadas.

PUEBLO MESTIZO
Tomando en cuenta nuestro pasado precolombino diverso en pueblos y culturas, no podemos desconocer que somos finalmente un país mestizo. El profesor Aldunate expresa que los chilenos somos en un 90% mezcla de españoles con sangre indígena, por lo que “al despreciar este pasado sintiéndonos los europeos o ingleses de América, estamos cometiendo una gran ridiculez”.

Agrega que en un estudio reciente de la Universidad Católica se comprobaba que el 54% de nuestro pool genético nacional es de origen indígena americano: mapuche, aymara, quecha y de otros pueblos que desaparecieron. Casi todos estos pueblos vivían en la zona del norte chico, zona central y los canales.

En este sentido ocurre una cosa bien interesante, agrega Rubén Stehberg, quien asegura que este desprecio por las culturas originarias se condice con que nuestros antepasados españoles se dedicaron durante 300 años a “extirpar idolatrías”. Esto significa quitarles la cultura a los indígenas y reemplazarla por evangelización y la cultura europea. “Y yo, hasta ahora no he escuchado nunca una condena de la gente a eso. Entonces de alguna manera el que calla otorga”.

Para este arqueólogo los chilenos somos mestizos y tenemos dos almas. Por un lado nos han enseñado que es muy importante valorar el patrimonio, pero por otro está la contradicción de haberle extirpado idolatrías a nuestras culturas ancestrales. “Entonces ahí quedamos en un manto más bien ambiguo, porque no tenemos claridad de cuál de las dos cosas es lo correcto. Y hay un grado de ambigüedad en los chilenos.

La historia ha sido mal contada desde que se comenzaron a registrar los acontecimientos por parte de los vencedores. A esto se suma que quienes llegaron en las huestes de conquista eran mayoritariamente hombres. Prontamente se mezclaron con las mujeres indígenas engendrando a niños cuya sangre era una mezcla de ambos. Sin embargo, “la historia de las mujeres es la que no se ha contado, es la que permanece silenciada”. Hay muchas historias, está la historia oficial, pero también hay otras que no se han contado, como por ejemplo, la del aporte indígena”.

¿Pero quién silencia estas voces o nos autocensuramos a priori? “La respuesta a que nada de esto se pueda cambiar es política, hay clases dominantes en los diferentes países, oligarquías, intereses creados para que la gente aprenda unas cosas y no otras”, asegura Stehberg. Y se refiere a que, por ejemplo, la lista de los padres de la patria que nosotros veneramos, fue confeccionada por Claudio Gay. “De ahí identificamos a los héroes de la patria, cuando varios de ellos no debían estar ahí, pero quedaron”.

DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO CULTURAL Y VESTIGIOS PRECOLOMBINOS
En el año 2002 nace la Brigada Investigadora de Delitos Contra el Medioambiente y Patrimonio Cultural (Bidema) de la Policía de Investigaciones de Chile, orientada a tratar los delitos que atentan contra el medio ambiente y el patrimonio cultural. El subprefecto Marcos Fierro, jefe del organismo, explica que su labor va de la mano con el Consejo de Monumentos Nacionales por cuanto ellos reciben primero, la mayoría de la veces, antecedentes sobre “cuáqueros” o saqueadores de culturas precolombinas.


Subprefecto Marcos Fierro. Bidema. Policía de Investigaciones de Chile

El Consejo está atento a los distintos medios de difusión que usan quienes comercializan los artículos de ese carácter, principalmente vía internet. Una vez que el Consejo avisa a Bidema, ésta procede a la investigación y posterior procedimiento para incautar las piezas, conforme a la Ley de Monumentos Nacionales.

Respecto a los coleccionistas de piezas pertenecientes a pueblos originarios, estos deben ser autorizados por el Consejo de Monumentos Nacionales para abrir una colección privada al público. Esto mientras no haya comercialización, ya que de lo contrario, las piezas pueden ser incautadas y no devueltas al coleccionista, incluso pasando a control de detención a aquellas personas que mantuvieran un museo de carácter privado no regularizado. Esto porque la Ley de Monumentos Nacionales contempla que cualquier objeto de carácter histórico puede ser de propiedad fiscal y por tanto si un ciudadano chileno o extranjero encuentra o sustrae algo, en cualquier parte del territorio nacional, puede ser penado por la ley.

El subprefecto Fierro enfatiza que la Bidema también cumple una labor educativa, por lo que visitan distintas universidades y casas de estudios, para dar a conocer las funciones que cumple la PDI y Bidema, en particular referente al cumplimiento de la ley que buscar proteger el patrimonio cultural. Esto, entendiendo que no todas las personas conocen la norma y podrían estar cometiendo sin querer una ilegalidad.

LA INSTITUCIONALIDAD AMBIENTAL EN LA DEFENSA DEL PATRIMONIO
La Ley de Monumentos Nacionales protege por el solo ministerio de la ley aquellos elementos del ámbito arqueológico y paleontológico, atribuyendo su propiedad al estado, quien debe velar por este patrimonio. Sin embargo, los expertos concuerdan en que es la institucionalidad ambiental, específicamente el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental que obliga a las empresas a establecer una línea de base con información sobre los hallazgos, la que ha sido un inmenso aporte en la preservación de los vestigios precolombinos, por cuanto desde su creación se han descubierto más sitios y su distribución territorial ha incrementado.

“A partir de ese minuto se crea más conciencia sobre esta temática y a reconocer que hay sitios de gran importancia y gran valor en este territorio nacional. Había ciertos hitos importantes como las ciudadelas de Tulor o Quitor, pero desde el ámbito de la ocupación territorial, de cómo las culturas prehispánicas habían ocupados el territorio no existían mayores estudios”, expresa Ana Paz Cárdenas.

Pese a esto, los investigadores coinciden en que aún queda mucho por hacer. Concuerdan en que falta conciencia sobre la importancia de los hallazgos arqueológicos encontrados. Aquí la tarea está pendiente no solo para la comunidad en general, para que entienda su trascendencia en la construcción de identidad de nuestro país, sino que es el propio Estado quien mantiene una deuda con el reconocimiento de nuestras culturas anteriores y que debemos rescatarlas, protegerlas y cuidarlas.

Entrevistas disponibles en Youtube

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Gabriela Pazos, Periodista.
Proyecto Fondo de Medios 2017 RM. “Valorización social del patrimonio precolombino a través de la educación cívica”. Premagallania.cl. Permitida su reproducción
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